Martes , 27 Junio 2017
La ultraizquierda en guardia

La ultraizquierda en guardia

La izquierda latinoamericana y caribeña que se mantiene en el centro y en las proximidades del marxismo-leninismo, se reunió el pasado mes de julio para reforzar los blindajes ideológicos y actualizar las alarmas que detectan los movimientos neoliberales localizados entre el Río Bravo y la Patagonia.

El encuentro que tuvo lugar en la Ciudad de México respondió a la vigésimo primera edición del Foro de Sao Paulo, la entidad fundada por Fidel Castro y Luiz Inacio Lula Da Silva, hace 25 años.

A la cabeza de la delegación de la Isla, estaba José Ramón Balaguer, uno de los exégetas más relevantes de todos los manuales de la dictadura del proletariado y que ha demostrado, con creces, durante su larga trayectoria en el alto mando del poder totalitario su tendencia al ultra conservadurismo.

Allí volvieron a enarbolarse los puntos de vista que subrayan la confabulación del capital contra la clase obrera y los racimos de dardos para inutilizar los mecanismos de la democracia representativa.

Fue una fiesta de los que siguen aferrados a la idea de que el socialismo del siglo XXI, con sus atributos bolcheviques, tiene futuro en el continente de la mano de Nicolás Maduro, Raúl Castro, Daniel Ortega, Evo Morales y Rafael Correa.

De acuerdo a las notas e interpretaciones de la prensa oficial cubana sobre el evento, no quedaron dudas de que el modelo político vigente en la Isla, sigue siendo un ejemplo para los políticos del subcontinente que recuerdan con nostalgia la época de oro de la Unión Soviética, bajo la égida de Jruschov, Brezhnev, Andropov y todos los hombres fuertes que pasaron por el Kremlin, desde finales de la segunda guerra mundial hasta la llegada de Mijaíl Gorbachov.

En cada uno de los talleres temáticos se instó a la multiplicación de los esfuerzos por garantizar la continuidad de una aspiración que busca frenar la influencia de Estados Unidos a través del acercamiento a Moscú, Pekín y Teherán.

Al margen de los intercambios de consuelos y las catarsis que proliferan en este tipo de encuentros, crece la voluntad por afianzar los proyectos que mantienen en la lista negra a la libertad de prensa, el multipartidismo y la economía de mercado.

Se trata de otro capítulo de la historia regional en que el régimen de La Habana lleva la voz cantante.

En el lento proceso de modernización estructural, la dictadura salió del Foro celebrado en México entre aplausos, vítores y mensajes que describen una clara victoria del resentimiento y la obstinación.

“Cuba es la luz, compañeros. La Revolución cubana es el proceso más transformador ocurrido en nuestra América…”.

Este es un extracto de los encomios que publicó el semanario Trabajadores, de la persona que tuvo a su cargo las palabras de clausura del evento.

Las perspectivas desde dentro no suelen tener los matices del apologista no identificado en el texto.

El panorama interno es bien oscuro y las transformaciones ocurridas desde enero de 1959 hasta la fecha, han sido para perpetuar la miseria y la desesperanza.

Por supuesto que esos detalles no les interesan a los culpables del desastre nacional y mucho menos a los que se prestan, allende los mares, para vender un producto que nada tiene que ver con la excelencia.

Balaguer y sus amigotes de la élite, tuvieron su día de gloria en la capital mexicana.

Se convencieron, una vez más, de que son el tótem de la izquierda cavernícola.


 

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