Martes , 27 Junio 2017

De cualquier manera es el último mandato

El cambio que Cuba necesita no llegará con  la renuncia de uno u otro gobernante. Ni  la  impostura de la “sucesión”  nos devolverá al  cauce democrático.

Raúl Castro saluda en la isla este 22 de febrero. | Afp

El gobernante cubano Raúl Castro ha  anunciado que este periodo de cinco años sería su último mandato, estas declaraciones no  son más que un mal chiste, que no  puede ser  nunca interpretado como un movimiento hacia la transición democrática, ni como síntoma de una repentina voluntad de cambio.

El   gobernante cubano  que hace estas declaraciones es el mismo que ostenta el poder desde febrero del 2008, tiempo en el cual  la represión se ha incrementado hasta llegar a cotas nunca antes registradas en las últimas décadas.

De cualquier manera  este será su  último mandato,  la decisión  -tardía por demás- de limitarlos a los otros, no es otra  cosa que una acción de control sobre esos  venideros encargados de representar  el poder.

Cabría preguntarle a Raúl Castro que  pasó con el vaso de leche y  las reformas estructurales, que se han quedado en el cobro de impuesto a los desmochadores de palmas  y el arrendamiento de locales a los Barberos que ya ejercían en sus viviendas.  O con la construcción de viviendas para los damnificados por los  desastres naturales.

Dar respuestas a estas necesidades es la primera de las obligaciones de cualquier gobierno y en este capítulo el régimen de los hermanos Castros amontona un amplio registro de fracasos.

La acumulación prolongada de  frustraciones es un pernicioso inventario, que puede acelerar el proceso de descontento, ellos lo saben,  por eso mueven la  baraja para volver a dar al pueblo “La carta forzada”.

El cambio que Cuba necesita no llegará con  la renuncia de uno u otro gobernante. Ni  la  impostura de la “sucesión”  nos devolverá al  cauce democrático.

A la democracia solo llegaremos cuando termine el  control paralizante del estado y  desaparezca de una vez la absurda creencia de la supremacía  ideológica. Cuando las leyes  garanticen el respeto a los derechos y se desmonte la maquinaria  represiva del estado; maquinaria  de la cual el  gobernante Raúl Castro es coautor y sostén, ya que la ha  conservado e incluso incrementado  durante su periodo de gobierno.

Pero sobre todo  cuando  desinstalemos de nuestras mentes la  idea nefasta de que no hay vida después de este anacronismo tropical; precisamente cuando la vida está después de él.


 

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