Martes , 27 Junio 2017
Transición en Cuba: ¿hasta el 2018?

Transición en Cuba: ¿hasta el 2018?

Es imposible predecir el rumbo de las negociaciones entre la Unión Europea y Cuba en torno a un nuevo pacto de cooperación bilateral que elimine la Posición Común.

La segunda ronda de discusiones a celebrarse, en Bruselas, entre los días 27 y 28 del presente mes, se inserta dentro del programa establecido por las partes. Es prematuro esperar pasos concretos de este nuevo encuentro. Pues se trata de  un proceso que recién comienza.

El ex embajador de la República Checa en Estados Unidos y actual director de la iniciativa “Vaclav Havel” para los Derechos Humanos y la Diplomacia de la Universidad Internacional de la Florida, Martin Palous, intuye que los resultados no están a la vuelta de la esquina.

Según, declaraciones brindadas recientemente al diario El Nuevo Herald, estos podrían perfilarse en fechas cercanas al 2018, fecha en que culmina el mandato de Raúl Castro como presidente.

En cuanto al tema, sería oportuno tener en cuenta que el general-presidente, si está vivo, pues tendrá 87 años de edad dentro de cuatro años, es el secretario general del Partido Comunista, la entidad suprema de la nación.

O sea que las riendas del poder quedarían en sus manos, aunque abandone el cargo que ocupa oficialmente desde el 2008.

Por tanto es necesario puntualizar, desde ahora, asuntos que corren el riesgo de quedar relegados al fondo de las prioridades.

Algo puntual para evitar la desnaturalización del dialogo es el tema de los presos políticos y la consiguiente revisión del código penal.

Sería interesante que tuviera lugar una excarcelación masiva sin accesorios legales que limiten sus efectos.

La figura del indulto ha demostrado ser más una coartada para engañar a la opinión pública internacional que un gesto verdaderamente magnánimo.

Muchas de las liberaciones han sido la antesala del destierro y en innumerables ocasiones los “beneficiados” han  vuelto a la cárcel por delitos, también asociados a su activismo contestatario o reprimidos con violencia dentro de sus hogares, y en las calles, por las turbas parapoliciales.

Es lógico, tal y como deja entrever el político checo, que el progreso de las conversaciones será lento y embarazoso, sobre todo cuando se aborden asuntos relacionados con el pluripartidismo, libertad de expresión, sindical y de prensa, entre otros derechos que los jerarcas de La Habana mantienen en las lista de hechos a castigar con severidad.

Hay opiniones de opositores e integrantes de la sociedad civil alternativa que sacan a la luz el temor a que Europa pacte con el adversario a cambios de tímidas exigencias.

Particularmente creo que no es, ni será así. Hay compromisos insoslayables de respeto y protección a las libertades fundamentales.

Además Cuba, por su cultura, ubicación geográfica, agotamiento del modelo económico, factores geopolíticos, sin dejar de mencionar la decadencia política y biológica de los líderes fundacionales del sistema de partido único, está abocada a una transición hacia la democracia.

La disolución del castrismo es en fade, con sus pausas y sus retrocesos, pero sin marcha atrás.

Martin Palous, lo dejo implícito en el periódico de la Florida. Eso sí, fue cauto al  referirse a la fecha del cumplimiento de los pronósticos.

El sentido común no deja margen para otras opciones.


 

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