Martes , 27 Junio 2017
Caracas celebra derrota de Brasil

Caracas celebra derrota de Brasil

“Celebro el triunfo de Alemania, pero más me complace la derrota de Brasil”, me confesó un fanático ante una gran pantalla ubicada en un sitio público de la capital venezolana. Desde el plasma gigante, minutos después, el desconsolado llanto de una joven de Belo Horizonte provocó burlas y rechiflas. Ni una pizca de solidaridad con la gran nación sudamericana que tantos seguidores tuvo en tierras de Bolívar.

Las razones, con algo de apasionamiento irreflexivo, son de raigambre política, pues Brasil, según se ha comprobado, suministra buena parte de las bombas que utilizan los cuerpos castrenses para reprimir a los manifestantes estudiantiles que tomaron las calles desde el pasado febrero.

Centenares de bombas brasileñas han sido recogidas de las calles venezolanas, algunas —ya vencidas—han integrado muestras exhibidas en plazas y en otras improvisadas galerías, y un abundante testimonio fotográfico recoge los daños sufrido por la población, manifestantes y no manifestantes. En busca de atención, ancianos, mujeres y niños colapsaron centros de atención médica.

Un análisis racional de esos sucesos obligaría a deslindar responsabilidades. Solo el Gobierno de Brasil y parte de su empresariado las tiene. Ni los deportistas ni el pueblo. Pero en ciertas circunstancias hay condicionamientos psicosociales que se expresan así. Espero llegue el día en que el pueblo brasilero condene a los responsables de ese mercantilismo potencialmente asesino. Por el momento, al equipo del país sede le han propinado una paliza escandalosa, y por esta vez, yo que siempre estoy con los perdedores, levanto mi copa por Alemania.

Texto y fotos de Alfredo Sainz Blanco


 

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