Martes , 27 Junio 2017
Brutalidad codificada

Brutalidad codificada

En el inventario de abusos cometidos por los verdugos que están en las nóminas de las cárceles cubanas, aparece el nombre del prisionero de conciencia Iván Fernández Depestre, quien extingue su sanción en el centro penitenciario Guamajal, ubicado  en la ciudad de Santa Clara.

Un comunicado del Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata Tamayo (OZT), fechado el 11 de abril,  denuncia la paliza recibida por Fernández Depestre, después de su intervención a favor del reo común Maikel Valdés Verdecia, quien recibió una andanada de golpes, los días 7 y 8 de abril, de parte del máximo responsable de la prisión Lázaro Cuéllar Pérez y el Jefe de Orden Interior Yoanis Maceo.

La doble embestida contra Valdés Verdecia se produjo por éste reclamar atención médica, según la nota de prensa.

El proceder de los oficiales subraya una actitud que lamentablemente continúa repitiéndose en las prisiones, sin que existan los medios para presentarlas, con éxito, en los tribunales.

Como bien refleja el caso aquí descrito, una exigencia mínima puede ser el motivo para la consumación  de un acto, que en ocasiones deja secuelas irreversibles

El saldo del episodio, aparte de los hematomas y luxaciones, es la huelga de hambre que inició Fernández Depestre en la celda tapiada donde lo confinaron el 9 de abril.

Una manera de protestar contra las arbitrariedades es por medio de la abstinencia de alimentos, un recurso inútil donde los carceleros cuentan con la potestad de dictar las reglas que le permiten desenvolverse a sus antojos.

La situación es más dramática de lo que pueda imaginarse. Quien haya estado en algunos de los centros penitenciarios desperdigados por todo la Isla, puede dar fe de los maltratos que muchas veces llegan a la tortura.

Casos similares a este podrían estar ejecutándose en tiempo real, en Agüica, Mar Verde, Nieves Morejón, Cuba sí, Boniato y el Combinado provincial de Guantánamo.

Si algo no falta en Cuba son centros para almacenar presos.

Resulta ofensiva la propaganda mediante la cual el gobierno ha tratado de vender un sistema carcelario paradigmático.

Ingerir sopas con tripas y cuero bovino, dormir sin colchón en compañía de insectos y roedores,  así como clamar infructuosamente por una silla y una mesa para  escribir las cartas que enviaba a mi familia, son parte de las experiencias vividas en los casi dos años que estuve recluido por ejercer el periodismo independiente.

Los hechos que describe el breve informe de la organización opositora, son muy parecidos a los que observaba con estupor y que aún permanecen anclados en mi memoria.

Antes de ponerle punto final al artículo, insisto en pronunciarme a favor de una amnistía general. Sería la primera en casi 55 años de dictadura.

Mientras aguardo por esa posibilidad, sería bueno que la comunidad internacional le prestara mayor atención a este asunto.

Miles de presos han sido condenados sin las debidas garantías procesales y por causas que solo constituyen delito en Cuba.

Siguen expuestos al escarnio,  a las palizas y a otras no menos flagrantes violaciones de sus derechos.


 

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