Martes , 27 Junio 2017

La pobreza de Nérida

Se es pobre si no se dispone de ingresos o bienes suficientes, pero agudiza este estado la imposibilidad de alcanzar un mínimo de realización vital por verse privado de las capacidades y derechos básicos para hacerlo; despojado de todo en una sociedad que dice estar basada en la igualdad de los seres humanos.

Este tipo de pobreza que a través de los años ha afectado a una gran parte de la población cubana, podría ser definida como una pobreza de desarrollo humano, donde prima un estado de privación o falta de recursos -incluso- hasta para poder adquirir una “canasta básica” que contenga lo necesario para vivir un mínimo saludable.

Además de los problemas que se derivan de la ineficiencia del sistema, están otros como los que trae la naturaleza, los llamados huracanes que han atravesado nuestro país y que dejan a su paso un horrible rastro de miseria.

El municipio Manzanillo, en la provincia Granma, no es una excepción. Aquí han quedado familias en una triste pobreza y la falta de recursos económicos las han llevado a la búsqueda de ayuda con las autoridades en el poder, a las que poco les interesa lo que le sucede a su pueblo; a no ser que les sirva para su propaganda política.

En la entrada de Manzanillo en la céntrica avenida Paquito Rosales con el número 65, puede verse un ejemplo de lo que es la desidia estatal. En este lugar vive Nérida María Durán Lastre y sin temor a equivocarnos podemos afirmar que presenta una pobreza extrema.

De hecho, su vivienda ha perdido el techo y el agua de lluvia ha provocado una enorme humedad que se ha apoderado del local; para colmo viven con ella su anciana madre y dos hijos menores de edad con inminente peligro de muerte, por el riesgo de derrumbe que día a día hay allí.

Hacinados en un pequeño sitio en el Consejo Popular No.6, no tienen entrada de agua y no le es suministrada por carros pipas. Aprovechan para bañarse con la que brota de algunos salideros cercanos o cuando por casualidad llueve y se frotan el cuerpo con pequeños paños, porque no pueden comprar ni un jabón de cinco pesos cubanos, pues solo tienen una asistencia social mensual de 165 pesos cup, para cubrir todas las necesidades de los cuatro miembros de la familia.

La falta de higiene los ha llevado a todos a adquirir afecciones como: pediculosis, escabiosis y ameba, además la compra de sus medicamentos está limitada por el departamento de servicio social.

Realizan sus necesidades fisiológicas en bolsas de nylon que arrojan a la calle porque no tienen servicio sanitario y en un sucio patio tienen una fosa vertiendo, que contamina con su fétido olor el medio ambiente.

Cuando la epidemia del cólera el gobierno les ofreció construirle una letrina sanitaria, pero no lo cumplieron, solo les entregaron un pequeño tanque de fibrocemento para almacenar agua que por tener filtraciones no lo han podido utilizar.

La familia se alimenta cuando tienen los recursos o la leña con la que cocinan, pues en repetidas ocasiones han sido multados con la suspensión del fluido eléctrico por no contar con el dinero para el pago del servicio.

Los niños por falta de alimentación, sufren en ocasiones desmayos, refiere Nérida que vendió su refrigerador, pero que, de todas formas, no tenía nada que guardar en él.

La delegada del Poder Popular, nombrada Marta Labrada recién la visitó y sonriéndose le comunico que la mandaría con Xiomara otra delegada que se ocuparía de su caso. Y Nérida que tiene falta de piezas dentarias por su crítica situación económica, le respondió: “Que lastima que en Cuba los dirigentes no vean lo que necesitan los pobres a los que les faltan voces para representarlos”.

Después de conocer las condiciones en que vive esta familia, estará de acuerdo conmigo en que esto es una pobreza de desarrollo humano.

Manzanillo, octubre de 2016.


 

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