Martes , 27 Junio 2017
Cuando el río suena

Cuando el río suena

El fin del embargo comercial y financiero que mantiene Estados Unidos contra el castrismo desde 1961, puede que esté más cerca de lo previsto por quienes dentro y fuera de la Isla, fundamentan su escasa efectividad para potenciar un cambio hacia la democracia en la Isla.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry se ha encargado de recordar la vigencia de una perspectiva matizada por el consenso entre demócratas y republicanos, más allá de las diferencias de enfoques y los atrincheramientos retóricos que intentan vigorizar los ejes de la confrontación.

Las palabras pronunciadas por el alto funcionario en una conferencia celebrada recientemente en Chile, subraya la continuidad de una política a prueba de rupturas y a la cual se irán sumando adeptos en la medida que Raúl Castro acceda a ampliar, de manera utilitaria, el marco de las reformas.

Estamos frente a un escenario moldeado por intereses geopolíticos que evidentemente no coinciden con la agenda de una gran parte de las agrupaciones opositoras y de la sociedad civil alternativa, respecto al desmontaje de todas las estructuras políticas y económicas del socialismo real a corto y mediano plazo.

Al poner como ejemplos los casos de China y Vietnam, Kerry volvió a subrayar el orden de las prioridades en el proceso de acercamiento de la superpotencia con la única dictadura del hemisferio occidental.

O sea que la democracia en Cuba, no es un requisito para el fomento de las inversiones y el comercio bilateral, en la medida que vayan cambiando las circunstancias.

De acuerdo a lo planteado, las posibilidades de disfrutar algunos de los derechos fundamentales que aparecen en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, hay que ubicarlas en los márgenes de un proceso, que podría durar una década.

Los cubanos solo pueden aguardar por ciertos beneficios de una economía de mercado, aún en sus rudimentos, pero que apunta a una articulación mayor en los próximos años.

Eso tal vez ocurra bajo la hegemonía de un partido comunista que, en un futuro mediato, adoptará otro nombre y que seguramente consentirá en echar a un lado las ortodoxias en busca de las necesarias legitimizaciones.

En medio de estos reacomodos a tono con los tiempos, la represión contra los activistas prodemocráticos sigue su curva ascendente.

Según el último informe de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), la cifra de detenciones arbitrarias en el mes de septiembre, ascendió a 882, la más alta en los últimos quince meses.

Para colmo de males, las agresiones físicas por parte de las turbas progubernamentales contra los activistas prodemocráticos, también aumentaron de forma considerable.

Sospecho que no habrá variaciones notables en el inventario de impunidades cometidas a diario por la policía política.

Esto no es óbice para que se detenga el ritmo de una normalización que parecía utópica.

Los casos de China y Vietnam demostraron la validez de los postulados de la realpolitk.

Ambos dictaduras fueron reconocidas en el pasado, por los presidentes norteamericanos Richard Nixon y Ronald Reagan respectivamente.

Los dos, republicanos de pura cepa. Un detalle a no perder de vista en el desarrollo de los acontecimientos.


 

Scroll To Top