Martes , 27 Junio 2017

Censurar, palabra de orden.

Para corregir el “libertinaje” en el ciberespacio han procedido, por estos días, al arresto de alrededor de 15 000 personas.

Se trata de una medida profiláctica que activan ante cualquier sospecha de que se puedan quebrar las clavijas del control social.

Está claro que el aumento de las facilidades para conectarse en la red de redes no garantiza la emancipación de las políticas del partido único que criminalizan los derechos fundamentales.

Sus homólogos de La Habana toman nota de las acciones y aguardan por su aplicación al pie de la letra, ante la natural tendencia de saborear la libertad mediante los paseos por las pistas de Google y Yahoo.

En los dominios de las dictaduras del proletariado no hay casualidad. Hay que ajustarse a las reglas o entrar de lleno en los molinos de la represión a empujones, seguramente esposado y bajo las miradas ceñudas de las turbas que suelen participar en casi todas las coreografías del odio.

En estas atmósferas donde apenas hay transición del miedo al pánico, es que se legitima la ideología de una claque de fanáticos que siguen venerando las estatuas de Mao Zedong, los retratos de Stalin y los discursos más radicales de Vladimir Ilich Lenin.

Internet, según algunos de los ancianos que detentan el poder real en Cuba, es el caballo de Troya que el imperialismo pretende utilizar para la aniquilación del modelo socialista.

Es una idea fija que de vez cuando aderezan con nuevas interpretaciones a modo de poner en claro los límites que se deben respetar y las consecuencias por sobrepasarlos.

Las redadas que recibieron el visto bueno del presidente Xi Jinping llevan como de costumbre el sello de la arbitrariedad y un portazo para la creencia de que es factible la estructuración de una revolución popular con las mismas etiquetas de la Primavera Árabe.

Como se sabe, aquellos episodios que terminaron con el derrocamiento de los presidentes de Túnez y Egipto, no hubiesen podido ocurrir sin el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación por parte de los manifestantes.

Al parecer los filtros y la vigilancia particularizada no son suficientes para garantizar el monopolio informativo.

El gobierno de China vuelve a revelar la necesidad de correctivos que incluyen amenazas, arrestos, golpizas y encarcelamientos con el fin de proteger el sistema político de las “contaminaciones” democráticas.

En Cuba todavía no ha llegado la hora de las detenciones masivas y los juicios sumarios contra los cibernautas que se pasen de la raya.

Los represores del patio solo aprovechan al máximo las asesorías foráneas y estudian en profundidad los pormenores de lo ocurrido en la capital del gigante asiático con las ansías de ser mucho más eficientes.

Antes del 2020, con la gradual ampliación de los servicios en la red dentro de la Isla, se intensificarán los golpes, las confiscaciones, las multas y obviamente las condenas de cárcel por no cumplir con las instrucciones para un uso correcto de internet.

 

 

 

 

 

 


 

Scroll To Top