Martes , 27 Junio 2017
Un boniato en primera plana

Un boniato en primera plana

La gran noticia de esta semana en Cuba, la que hay que dar como clave para los mamotretos oficiales y las páginas de los cómplices y amigos de la dictadura es que los boniatos, la malanga, los plátanos y las yucas seguirán en el clandestinaje, pero serán más resistentes y soportarán con estoicismo lo mismo una sequía que los vientos y el agua de un ciclón.

La reseña destaca que un grupo de científicos criollos, orientado por el Partido Comunista, ha conseguido que los productores tengan ya a su alcance una nueva variedad de boniato rico en vitamina A, resistente a las plagas y capaz de dar hasta diez toneladas por hectárea de terreno.

Otro tema que marca la actualidad de los panfletos nacionales y los espacios de sus compinches es el aumento del turismo en el primer semestre de este año. El ministro del ramo dijo que, en 2016, se espera la llegada de 3,8 millones de viajeros internacionales.

El año pasado visitaron Cuba 3.5 millones y el país recibió un ingreso de más de $1,940 millones.

Una de arena y otra de arena. Esa es la categoría de noticias que quiere destacar el gobierno junto a los grandes festejos, la ilusión inatrapable que bulle entre la masa proletaria, el campesinado y la intelectualidad revolucionaria, para celebrar el 90 cumpleaños de Fidel Castro.

Así es que, según la prensa oficial, los cubanos reciben este verano ardiente con la esperanza de comer un buen boniato sustancioso o una yuca con mojo a prueba de balas, con el sueño de que les caiga algo del menudo de los turistas en sus bolsillos y afinando las voces para cantar el japiberdei al Comandante en Jefe.

El escenario puro de la sociedad presenta un panorama muy diferente en el que Guillermo Fariñas y otros veinte hombres hacen una huelga de hambre para exigir que el gobierno elimine la violencia, la represión y el acoso contra los opositores pacíficos.

Lo que se vive y se padece son las palizas, insultos, arrestos y mítines de repudio contra las Damas de Blanco en los que la policía política pone a niños a romper con desprecio la declaración de los Derechos Humanos como si fuera una papelería agresiva y pecaminosa.

La situación real es que golpean y le dan una pateadura en la sede del Aeropuerto José Martí al sindicalista y el ex preso político Iván Hernández Carrillo a su vuelta de un viaje por Europa y Estados Unidos donde hizo un retrato fiel de la situación de los trabajadores de su país.

Y lo que realmente reverbera en silencio en mucho sectores de la sociedad cubana no son los deseos de picarle un cake a Castro, es la pasión por ser libres y vivir sin miedos en un país donde se respete la opinión de todos y se pueda decir y publicar.

El sueño no debe ser una fiesta ajena ni una balsa. Es el patio, eterno y tranquilo, de la familia.

Tomado de elnuevoherald.com

 

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