Martes , 27 Junio 2017

Cuba la Grecia del Caribe

La prensa oficial se regodea, divulgando la situación de Grecia a causa de sus deudas y las rígidas condiciones que se le ha impuesto a cambio de su rescate financiero; y también -casi con alegría- los medios informan sobre la situación de Puerto Rico, cuya deuda atribuyen a las apetencias del imperialismo yanqui.

Esa euforia es parecida a tirar piedras al vecino teniendo un tejado de vidrio, porque la deuda cubana confesada es bastante elevada, hasta 2009 ascendía a 59 mil millones de dólares, que equivaldría, con el salario promedio mensual de 584 pesos moneda nacional, a que cada cubano debiera trabajar 19 años para pagarla, sin gastar un centavo en ninguna otra necesidad.

Pero esa era la deuda visible y reconocida, la cual no incluía la diferencia de precios con la que la extinta Unión Soviética subvencionaba las exportaciones de azúcar y las importaciones de petróleo. Por el azúcar pagó 36,40 centavos por libra, mientras el precio en el mercado mundial era inferior a 10 centavos; lo cual significó más de 35 mil millones de dólares.

Con el petróleo ocurrió algo similar, pero incluso Cuba obtuvo un ingreso adicional de unos 3 mil millones de dólares, al reexportar parte de esas compras.

Esas cuentas no incluyen las armas que se suministraban gratuitamente, ni las ventajas obtenidas de los otros países socialistas de Europa. Todos esos beneficios, más la deuda con Venezuela y otros países aliados, podrían significar que a lo informado oficialmente, se le podrían agregar unos 100 mil millones más, por lo que cada cubano podría deber más de 14 mil dólares y necesitaría para pagarla, entregar su salario íntegro durante medio siglo.

Sin embargo las cosas ocurrieron de otra manera, e incluso el ex comunista y antiguo oficial de la KGB, que ostenta la presidencia de Rusia, Vladimir Putin, en su visita a Cuba en julio de 2014 condonó una gran parte de la deuda con ese país, haciendo gala de generosidad con lo que no es suyo; como hacen todos los pillos, incluyendo a Robin Hood y Manuel García, el famoso “Rey de los Campos de Cuba”, de quién José Martí rechazó su contribución a la causa independentista, por provenir del despojo.

No se trata aquí simplemente de expresar lo que pudo ser y no fue, ni alegrarse porque las cosas ocurrieron de una forma menos onerosa para la nación, sino reflexionar acerca de que si además del caos existente actualmente con el sector azucarero, la agricultura y la ganadería arruinados, la industria descapitalizada y el desfavorable balance comercial externo durante más de medio siglo; hubiera que añadir esos factores, los acreedores impondrían condiciones mucho más rígidas que a Grecia.

Aun así la situación de la isla es mucho peor que la de ese país helénico, que dispone de potencial para enfrentar la crisis, mientras que las deudas contraídas por Cuba no han permitido el desarrollo y solo dejaron muchas instalaciones por concluir, como la planta termonuclear de Cienfuegos o el Metro de La Habana y algunas que se terminaron, como la fábrica textil de 80 millones de metros cuadrados de Santiago de Cuba que solo se explotó ínfimamente.

Estamos acostumbrados a que todo lo que pasa en el mundo se critique, pero lo que sucede en el país, ni se comenta y si se hace es para decir que es bueno.

La Habana, 24 de setiembre de 2015.


 

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